Con la Crin al Viento

Un día, hace muchos años, descubrí con gran alegría que tenía un caballo. Era un hermoso potrito, tordillo y rodado; apenas podía sostenerse en sus delgadas y frágiles patas, lo que lo hacía ver torpe y desproporcionado, sin que esto le quitara la ternura que causaba. Pasaron los años y se convirtió en un potro. …

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